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HACKING

El hacking hace referencia a las actividades que buscan comprometer los dispositivos digitales, como ordenadores, teléfonos inteligentes, tabletas e incluso redes enteras. Y aunque el hackeo puede no tener siempre fines maliciosos, actualmente la mayoría de las referencias tanto al hackeo como a los hackers, se caracterizan como actividad ilegal por parte de los ciberdelincuentes, motivados por la obtención de beneficio económico, por protesta, recopilación de información (espionaje), e incluso sólo por la “diversión” del desafío.

Muchos piensan que el término “hacker” hace referencia a algún autodidacta superdotado o programador deshonesto experto en modificar hardware o software de modo que se pueda utilizar en modos distintos al concebido por los desarrolladores originales. Pero esto es una visión limitada que no engloba la amplia gama de razones por las que alguien comienza a hackear. (Para un análisis en detalle sobre los hackers, lea “Desde el anonimato: por qué el dinero, el poder y el ego llevan a los hackers al delito informático” por Wendy Zamora).

Como tal, el hackeo ha evolucionado desde una travesura de adolescentes a un negocio con crecimiento multimillonario, cuyos adeptos han establecido una infraestructura delictiva que desarrolla y vende herramientas de hackeo llave en mano a potenciales estafadores con habilidades técnicas menos sofisticadas (conocidos como “script kiddies”).

En su uso actual, el término se remonta a los años 70. En 1980, un artículo en Psychology Today utilizaba el término “hacker” en su título: “The Hacker Papers,” que analizaba la naturaleza adictiva de los ordenadores.

Luego está la película norteamericana de ciencia ficción de 1982, Tron, en la que el protagonista describe sus intenciones de entrar en el sistema informático de una empresa como si lo hackeara. La trama de otra película estrenada al año siguiente, Juegos de guerra, se centraba un adolescente que desde su ordenador realizaba una intrusión en los sistemas del Mando Norteamericano de Defensa Aeroespacial. Era una ficción que presentaba el espectro de los hackers como una amenaza para la seguridad nacional.